Organización de eventos de juegos de mesa en Buenos Aires

Manija Fest V: El Misterio del Vicio de los Juegos de Mesa

Una crónica del Manija Fest V

?Domingo 29 de Septiembre de 2024 de 14 a 21hs

?Club Metropolitano de Bridge, CABA
(Virrey Olaguer y Feliú 2494, Belgrano)

El sol se alzaba, no sin cierto desdén, en un cielo que parecía advertirnos de las extrañas corrientes que se desplegarían en aquel día. La ansiedad de los organizadores, cinco caballeros en busca de aventuras, era palpable, como el susurro de antiguos secretos apenas contenidos en el aire. Desde las primeras horas, la sala se convirtió en un laboratorio de café, donde cada taza se erguía como un ritual destinado a combatir las sombras de la fatiga que amenazaban con consumirnos. Lo que se avecinaba era un maratón de juegos que se extendería durante muchas horas hasta que el último jugador, agotado pero satisfecho, abandonara el lugar, como un héroe que regresa de una batalla.

Pero en el corazón de esta jornada, surge una pregunta inquietante: ¿qué impulso nos mueve a dejar que la atracción de los juegos de mesa de cartón y plástico nos envuelva en su vicio? ¿Qué misteriosa alquimia se produce en estas horas compartidas que despierta una pasión casi infantil en nosotros, los adultos, que nos engañamos creyendo haber dejado atrás esos placeres?

La puntualidad fue un lujo que nuestros asistentes decidieron no escatimar. El primero de ellos, el Danny Becerra, más conocido en Zona Norte como Danny Federation, llegó a las 13:00 en punto, como si estuviera guiado por fuerzas que trascienden nuestra comprensión. 13.01 ya estaba armando el Gran Austria Hotel. Con varias computadoras, cada uno se acreditó, respondiendo preguntas de gustos y preferencias, como si sus respuestas fueran las coordenadas para un mapa del tesoro que solo ellos sabían leer. Cuenta la leyenda que algunos pusieron Catán en todos los casilleros, otros bridge en cada una de las columnas, en cambio, otros prefirieron no aventurarse y confirmar sus estadísticas en la app de turno.

La jornada comenzó con un estruendo: Blood on the Clock Tower. José, el maestro de ceremonias, asumió el rol de narrador y conductor, como un antiguo orador que guiaba a su público a través de una historia de engaños y deducción, donde cada decisión parecía abrir puertas a dimensiones desconocidas. Nadie sabe qué pasó en esa sala, solo los privilegiados participantes. Desde afuera solo sabemos del ruido de tambores lejanos que dicen que suenan para tapar el ruido al caminar que hacen los gigantes. Mientras tanto, en mesas cercanas, Camel Up, Gran Austria Hotel, ya en marcha, y el eterno Oath, se desataban en una batalla manija. El Oath, como un reloj de arena que se niega a vaciarse, se alargó y se alargó, dejando a los jugadores preguntándose si alguna vez verían el final. En paralelo, Claudio se animaba con Wonderlands Wars, desplegando su magia explicativa sobre este bicho colorido.

A medida que la tarde avanzaba, el ambiente se tornó más denso con Heroes of Might & Magic III. En paralelo, el intrigante Forbidden Stars comenzaba a desvelar sus secretos, donde Agus prometió que duraría solo dos horas, Andi y Manu compraron, iniciaron viaje galáctico que se extendió mucho más allá de las expectativas. No supimos más de ellos. No lejos de allí, Fede en un entreturno del Oath, explicaba el Obsession, mientras los ecos de su mesa seguían resonando en una sinfonía interminable.

Nos encontramos inmersos en una experiencia que trasciende lo físico, atrapados entre el placer de jugar y la perplejidad de ser testigos de la alegría ajena. ¿Por qué encontramos deleite en que otros jueguen, mientras nosotros nos convertimos en observadores silenciosos? Es un placer casi masoquista el que experimentamos al ver a nuestros amigos sumergirse en la trama de un juego, mientras nosotros, como sombras, nos deleitamos en su risa y en la incertidumbre de cada tirada de dados. La felicidad ajena se convierte en nuestra propia ambrosía, un elixir que sacia nuestra sed de conexión en un mundo que, en ocasiones, se siente asfixiante.

Un canto de sirena trajo un Libertalia en un rincón, y un tiempo después, en un lugar similar, hubo masacre de humanos en dos vueltas del Escape From Aliens Outer Space. Un Forbbiden Stars, sí, otro, que nunca terminó, y un Seas Of Strifes como calentamiento al juego definitivo de bazas, que tampoco terminó.

La velada comenzó a cerrarse con Two Rooms and a Boom, un juego social que surgió como una especie de terapia grupal, donde la risa se alzó como el mejor antídoto contra el cansancio. Mientras tanto, la clase de bridge iniciaba para cinco valientes, una experiencia que fue tanto un regalo como un desafío, pues enseñar es fácil, pero entender es un misterio humano.  En el último acto de la noche, un nuevo juego emergió: Burgundy, que se deslizó silenciosamente en el ocaso del día. Sin embargo, se convirtió en un juego que, como un buen vino, se alargó en el tiempo, hasta que casi tuvimos que echar a los jugadores.

La jornada terminó con una fotografía que capturó la esencia del día: sonrisas, gestos y un leve rastro de tristeza. La noticia del posible cierre del lugar nos llevó a reflexionar sobre lo efímero de nuestros encuentros. Quizás el espacio se venda, como las ilusiones que a veces se nos escapan de las manos, dejándonos en la búsqueda de nuevos horizontes.

Así concluyó un día más en el reino de Evolución Manija, donde cada juego es un mundo, cada jugador, un héroe, y cada encuentro, un recuerdo esperando ser narrado. En este laberinto de cartas y dados, descubrimos la verdad: no solo jugamos, sino que también hacemos posible que otros jueguen, y en esa felicidad compartida, reside un misterio más profundo que apenas comenzamos a desentrañar. Quizás, en nuestra búsqueda de risas y estrategias, hay una sombra al acecho, un eco lejano que nos invita a seguir explorando los confines de nuestra propia imaginación, un abismo que puede llevarnos a descubrir no solo el significado del juego, sino también el de nuestra existencia misma.


Comentarios

Una respuesta a “Manija Fest V: El Misterio del Vicio de los Juegos de Mesa”

  1. Me toco ser presidente en el ultimo two rooms and a boom, en la ultima la perdimos pero que bien que estuvo! Ya pensando en la próxima juntada..

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