Un tributo-reseña a Beast, de Studio Midhall
Publicada también en BGG
La noche es larga y llena de terrores
Aunque Beast ha sido categorizado como un juego de movimiento oculto, esta etiqueta no le hace justicia a la verdadera esencia del juego. Si bien el movimiento oculto es un componente importante del juego, no es su columna vertebral. El verdadero corazón de Beast yace en su delicioso sistema de Draft y manejo de mano, que se entrelaza con la gestión del tiempo y las decisiones estratégicas que los jugadores deben tomar.

Este conjunto de mecánicas lo convierte en un juego más profundo de lo que muchos creen a primera vista. Precisamente, esto ha contribuido a que algunos jugadores lo malinterpreten, llevándolos a subestimar su verdadero potencial. En palabras de la novela Beowulf, «el monstruo debe ser encontrado y combatido, pero su verdadera fuerza radica en el miedo que siembra en nuestras mentes». Esa sensación está muy presente en Beast, y es quizá lo mejor que logra el juego. La tensión palpable en el ambiente, tanto la Bestia como para los cazadores. Nunca podés sentirte tranquilo en el mapa, porque la amenaza está ahí.
«el monstruo debe ser encontrado y combatido, pero su verdadera fuerza radica en el miedo que siembra en nuestras mentes»
Cuatro son multitud
Aunque el juego permite ser jugado de 2 a 4 personas, brilla cuando es jugado a tres jugadores. La adrenalina en la mesa se hace muy tangible, a medida que los cazadores intentan coordinarse para dar con la bestia, mientras esta se esconde astutamente en el bosque, esperando su momento para atacar. Es como la criatura de El Wendigo de Algernon Blackwood, siempre al acecho, siempre presente, pero difícil de encontrar. Esta tensión estratégica, donde cada movimiento cuenta, convierte cada partida en una experiencia única.

La variabilidad de bestias y cazadores es otro de los aspectos más atractivos del juego. Cada partida es diferente gracias a las habilidades únicas y asimétricas de los personajes. Elegir qué bestia controlar o qué cazador utilizar agrega una capa de estrategia que requiere anticipación y adaptación. El cazador debe pensar como la bestia, y la bestia, como el cazador, lo que nos recuerda a la famosa cita de Drácula: «El cazador no se da cuenta de que él también es cazado». A esto se le suma la existencia de múltiples Contratos (el juego base trae 2) pero en el sitio web del estudio que desarrolló el juego la comunidad puede crear contratos personalizados que son de igual o mejor calidad incluso.
«El cazador no se da cuenta de que él también es cazado».
En cuanto a la producción, Studio Midhall ha entregado un juego con componentes de alta calidad que incluyen miniaturas detalladas y un tablero vibrante y evocador. Pero es su arte lo que realmente eleva la experiencia, con ilustraciones que capturan a la perfección la atmósfera oscura y amenazante del mundo en el que se desarrolla la cacería. Cada carta, cada ficha, contribuye a sumergir a los jugadores en esta inquietante persecución. En el caso de Beast, el arte no solo decora; es parte integral de la inmersión y el diseño.
Conclusión
Beast es un juego fácil de aprender a jugar, pero dificil de dominar. Tiene muchas estrategias posibles y su variabilidad es alta, dado que posee múltiples criaturas y cazadores, combinado con contratos que no sólo vienen en la caja, sino que también se pueden descargar del sitio web de Studio Midhall (por cierto, vale mucho destacar la cercanía que este novel estudio tiene con su comunidad de manijas).
Una verdadera joya en cualquier ludoteca, un juego que revela nuevas capas estratégicas con cada partida. «El misterio de la bestia es el misterio del alma», dijo alguna vez H.P. Lovecraft, y Beast encarna ese enigma. Cuanto más jugás, más te das cuenta de la profundidad y las posibilidades que ofrece. Un juego que, para quienes estén dispuestos a adentrarse en su intrincada cacería, ofrece una de las experiencias más gratificantes del género.
Autor de la reseña: Andi B


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